
Muy recientemente, el pasado 6 de mayo, tuvo lugar un encuentro de la Asociación de Mujeres Cineastas y de los Medios Audiovisuales (CIMA) marcado por una de las intervenciones de la directora Isabel Coixet; o al menos así se encargó la prensa escrita de transmitirlo a los aventurados, y casi extintos, lectores que se detienen en las secciones de cine y espectáculos. “El cine de estereotipos me da ganas de vomitar” es la perla que nos regaló la directora de películas como Mi vida sin mi o La vida secreta de las palabras, que con estos títulos bajo su brazo casi obliga a creer a pies juntillas cada palabra que cae de sus labios, pero el tono invita a discrepar. Es obligatorio decir que la afirmación precedía a un buen puñado de matices centrados en la figura de la mujer en el cine y concretamente en las comedias que triunfan en España: personajes encarnados por Jeniffer Aniston o Cameron Díaz, o el cine de Nora Ephron (Sintonía de amor o Tienes un e-mail) que, según Coixet, pertenecen a un cine “dominante” que "incide en lo peor" de los clichés femeninos. Vale, así sí.